
En el blog de la
Casa de la India volvemos a retomar los post sobre el poeta
Tagore para continuar conmemorando el
150º aniversario de su nacimiento.
En esta ocasión queremos hablar de una de sus obras más populares a nivel internacional: ‘El jardinero’. Con este libro, el autor indio consiguió expandir su percepción del hombre y del universo en todo el mundo, y le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura el mismo año de su publicación.
Tagore fue durante toda su vida un autor que utilizó la poesía como principal medio de expresión, prueba de ello son los más de 150.000 versos que dejó como herencia literaria. Además, una parte de toda esta obra fue traducida por él mismo al inglés.
‘El jardinero’ es una antología personal que reúne fragmentos poéticos de diversas épocas de la vida de Tagore. Esta obra continúa con la profundidad emocional de los textos que caracterizan todos los escritos de este autor bengalí. Sus poemas extienden los temas característicos del conjunto de su obra, que busca la defensa de la paz y el respeto, a través de temas como el amor, la naturaleza y la individualidad humana.
‘El jardinero’ se publico en 1913, y es una continuación de la gran carrera literaria, que abarca obras de teatro, prosa y poesía , entre las que destaca ‘Gitanjali’ y posteriormente ‘Luna Creciente’, ‘Punashcha’, ‘Shes Saptak’ o ‘Patraput’ etc.
Pero aunque Tagore fue un gran poeta, esta no es su única faceta artística destacable, como ya descubrimos en el ciclo de conferencias que realizamos en mayo en la Casa de la India. Tagore sentía pasión por la música y compuso un amplio número de canciones, entre las que podemos destacar el himno nacional de la India o el de Bangladesh. Además fue el precursor de la nueva educación en la India y casi al final de su vida mostró una gran habilidad como pintor.
A continuación os dejamos un fragmento de su obra ‘El jardinero’ para que disfrutéis y reflexionéis con los pensamientos de este gran autor.
<<Querría decirte las palabras más hondas que tengo que decir; pero no me atrevo, no vayas tú a reírte. Por eso me río de mí mismo y desahogo en bromas mi secreto. Sí, me estoy burlando de mi dolor, para que no te burles tú. >>